domingo, 14 de agosto de 2011
domingo, 27 de junio de 2010
LA IDENTIDAD DEL ESPACIO

lunes, 1 de febrero de 2010
Las moras negras, Agustín García Calvo
las moras negras,
y encontré la rosa de zarza.
Creí que cogía
la rosa blanca,
y se hincó la espina en mis venas.
Creí que saldría
clavel caliente,
y brotó un arroyo de leche.
Creí que el arroyo
se hundía en tierra,
y fluyó al Océano verde.
Creí que era aquello
el verde Océano,
y era el río eterno de estrellas.
Creí que hallaría,
cruzando el cielo,
al Señor del todo y la nada.
Y sólo encontré
puñado de moras
que de amor en mi mano sangraban.
sábado, 23 de enero de 2010

Debemos arrojar a los océanos del tiempo una botella de naúfrago siderales, para que el Universo sepa de nosotros lo que no han de contar las cucarachas que nos sobrevivirán: que existió un mundo donde prevaleció el sufrimiento y la injusticia, pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad.
Gabriel García Márquez
jueves, 22 de octubre de 2009
Viento de otoño
lunes, 14 de septiembre de 2009
Supongo que me va bien
ni los amigos de entonces.
No, no tengo mi infancia
ni los amigos de entonces
pero aún me queda la voz
y puedo llevarla donde vaya.
Supongo, pues, que me va bien.
Nunca he tenido dinero
pero aún me las apaño.
No, nunca he tenido dinero
pero aún me las apaño.
Muchas veces he cedido
pero nunca me incliné ante nadie.
Supongo, pues, que me va bien.
Problemas, problemas
se ciernen sobre mi mente.
Problemas, problemas
se ciernen sobre mi mente
pero los problemas del mundo, Señor,
son mucho peores que los míos.
Supongo, pues, que me va bien.
Nunca he tenido ejércitos
que se cuadraran bajo mi mando.
No, nunca he tenido ejércitos
que se cuadraran bajo mi mando
pero no necesito ejércitos
porque tengo un buen amigo.
Supongo, pues, que me va bien.
Me han pateado, azotado y pisoteado;
me han disparado igual que a ti.
Me han pateado, azotado y pisoteado;
me han disparado igual que a ti
pero mientras el mundo siga girando
yo seguiré girando también.
Supongo, pues, que me va bien.
Mi camino puede ser abrupto,
con piedras que me cortan la cara.
Mi camino puede ser abrupto,
con piedras que me cortan la cara,
pero algunos ni siquiera tienen camino
y han de estar siempre en el mismo lugar.
Supongo, pues, que me va bien.
jueves, 21 de mayo de 2009
Un legado
.
* Poema inédito de Mario Benedetti, de su obra en marcha de título provisional: Biografía para encontrarme
Defensa de la alegría, de Mario Benedetti
DEFENSA DE LA ALEGRÍA
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría
.
lunes, 18 de mayo de 2009
Perdurará el eco de la Palabra Hoy 18 de Mayo de 2009 fallece Mario Benedetti. Gracias por su poesía.
PASATIEMPO
Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía
luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era océano
la muerte solamente
una palabra
ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros
ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

jueves, 14 de mayo de 2009
Soneto de la dulce queja, de Lorca
SONETO DE LA DULCE QUEJA
Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas, y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi Otoño enajenado.
*
Federico García Lorca, Sonetos del amor oscuro
viernes, 20 de marzo de 2009
Ustedes y nosotros, de Mario Benedetti
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial,
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.
Ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez,
nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien.
Ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom,
nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud.
Ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón,
nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función.
Ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal,
nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar.
Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial,
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.
domingo, 21 de diciembre de 2008
Está lleno de monstruos, que no son dragones, pero escupen igualmente su fuego de odio y arrasan los hogares de la buena gente; tampoco son caballeros oscuros, aunque ciernen su alargada sombra sobre los desgraciados a los que imponen su silencio; ni brujas con pócimas maléficas y sin embargo el veneno corre por las calles como el ácido por las venas de un cuerpo atormentado.
También está repleto de héroes, que no portan una brillante armadura ni tienen superpoderes ni son recibidos por la multitud como hijos de dioses, pero luchan cada día con toda su alma por cambiar el triste camino de la historia para poder brindar una oportunidad a quienes nunca oyeron hablar tan siquiera de ella; se enfrentan a los malos armados tan sólo con su corazon noble y una esperanza inagotable; perecen en su lucha con coraje. Son olvidados sus nombres, pero sin ellos no podríamos sobrevivir.
Existen, además, princesas que esperan ser rescatadas de su torre, construida a veces, sin saberlo, por ellas mismas, a veces, por malvados hechiceros, y peinan su larga trenza suplicando al cielo que un príncipe azul, un caballo alado o una cara amiga las saque de su cárcel para siempre.
Nosotros somos un cuento. Somos al mismo tiempo monstruo, héroe y princesa y nuestra eterna incertidumbre es saber cuál de ellos vencerá en la batalla interior.
domingo, 9 de noviembre de 2008
Cabra sola, de Gloria Fuertes
Hay quien dice que soy como una cabra;
lo dicen, lo repiten, ya lo creo;
pero soy una cabra muy extraña
que lleva una medalla y siete cuernos.
¡Cabra! En vez de mala leche yo doy llanto.
¡Cabra! Por lo más peligroso me paseo.
¡Cabra! Me llevo bien con alimañas todas.
¡Cabra! Y escribo en los tebeos.
Vivo sola, cabra sola,
—que no quise cabrito en compañía—,
cuando subo a lo lato de este valle,
siempre encuentro un lirio de alegría.
Y vivo por mi cuenta, cabra sola;
que yo a ningún rebaño pertenezco.
Si sufrir es estar como una cabra,
entonces sí lo estoy, no dudar de ello.
(Poeta de guardia, Barcelona, ed. El Bardo, 1968).
viernes, 17 de octubre de 2008
Joan Margarit
LA PROFESSORA D'ALEMANY
En aquell Institut de la postguerra
hauria d'haver après una mica de grec
i haver sortit amb un vernís dels clàssics.
Però, si aprendre alguna cosa allí
ja era difícil, res amb menys futur
que l'alemany, llavors entre les runes
negroses de Berlín sota la neu.
La meva era una llengua perseguida
i la d'ella una llengua derrotada.
En una aula petita de la torre
on era l'Institut, en entrar a classe,
sempre me la trobava de genolls
fregant vora un cubell i parlant sola.
No sé alemany, i en general em queda
un mal record de tota aquella gent,
però mai no he oblidat el seu dolor.
Ara que passo comptes amb qui sóc
sento els genolls al fred de les rajoles
per esborrar el passat, com ella feia
amb la roja sanefa del mosaic.
Joan Margarit
LA PROFESORA DE ALEMÁN
En aquel Instituto de posguerra
debí haber aprendido algo de griego
y adquirido un barniz sobre los clásicos.
Pero, si aprender algo era difícil,
nada tenía aún menos futuro
que el alemán, cubierto por negruzcos
escombros de Berlín bajo la nieve.
La mía era una lengua perseguida
y la suya una lengua derrotada.
En un aula pequeña del chalé
donde estaba instalado el Instituto,
al entrar la encontraba de rodillas
fregando junto a un cubo, hablando sola.
No sé alemán y en general no tengo
buen recuerdo de toda aquella gente,
pero no olvidé nunca su dolor.
Ahora que paso cuentas con quién soy
siento en frías baldosas mis rodillas
mientras borro el ayer, como ella hacía
con la roja cenefa del mosaico.
Joan Margarit
viernes, 4 de julio de 2008
Contando hormigas
CONTANDO HORMIGAS
Contando hormigas
llenando la infancia
de días blancos
con azul de día
con verde campo
con sonido de río
observando renacuajos
con tiempo perdido
metido en un saco,
para ahora mismo,
cuando pintan canas
recuperarlo y
regalarlo
transformado en calma
paciencia, paz, humildad
a los seres que amo.
Contando hormigas
de una a una a
de cuatro en cuatro
que el tiempo de antaño
era más largo y
madurar ahora
sobre muros forjados
de sobrias piedras
cual puente romano
que aguas turbulentas
no logran derrumbarlo.
Contando hormigas
en fila de a una
bajo la parra amarillenta
de finales de un verano.
observando siempre
observando
que la vida misma
se descubre así
y voy creciendo
y que trabajo cuesta
llenar los días
hacerlos blancos
con azul de día
con verde campo
sin sonido de río
sin renacuajos
con tan pocos besos
qué difícil resulta
rebuscar abrazos.
Ahora que pintan canas
ahora que cuesta tanto.
María Dolores Pérez
jueves, 26 de junio de 2008
AQUÍ SE HABLA DEL TIEMPO PERDIDO QUE COMO DICE EL DICHO, LOS SANTOS LO LLORAN
a tiempo amar y desatarse a tiempo;
como dice el refrán: dar tiempo al tiempo...
que de amor y dolor alivia el tiempo.
Aquel amor a quien amé a destiempo
martirizóme tanto y tanto tiempo
que no sentí jamás correr el tiempo,
tan acremente como en ese tiempo.
Amar queriendo como en otro tiempo
-ignoraba yo aún que el tiempo es oro-
cuánto tiempo perdí -ay- cuánto tiempo.
Y hoy que de amores ya no tengo tiempo,
amor de aquellos tiempos, cómo añoro
la dicha inicua de perder el tiempo...
Renato Leduc
miércoles, 21 de mayo de 2008
Donde habite el olvido, Luis Cernuda
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Se miran, se presienten, se desean (Oliverio Girondo)
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
sábado, 26 de abril de 2008
Si hubiera sospechado..., de Oliverio Girondo
Si hubiera sospechado lo que se oye después de muerto, no me suicido.
Apenas se desvanece la musiquita que nos echó a perder los últimos momentos y cerramos los ojos para dormir la eternidad, empiezan las discusiones y las escenas de familia.
¡Qué desconocimiento de las formas! ¡Qué carencia absoluta de compostura! ¡Qué ignorancia de lo que es bien morir!
Ni un conventillo de calabreses malcasados, en plena catástrofe conyugal, daría una noción aproximada de las bataholas que se producen a cada instante.
Mientras algún vecino patalea dentro de su cajón, los de al lado se insultan como carreros, y al mismo tiempo que resuena un estruendo a mudanza, se oyen las carcajadas de los que habitan en la tumba de enfrente.
Cualquier cadáver se considera con el derecho de manifestar a gritos los deseos que había logrado reprimir durante toda su existencia de ciudadano, y no contento con enterarnos de sus mezquindades, de sus infamias, a los cinco minutos de hallarnos instalados en nuestro nicho, nos interioriza de lo que opinan sobre nosotros todos los habitantes del cementerio.
De nada sirve que nos tapemos las orejas. Los comentarios, las risitas irónicas, los cascotes que caen de no se sabe dónde, nos atormentan en tal forma los minutos del día y del insomnio, que nos dan ganas de suicidarnos nuevamente.
Aunque parezca mentira —esas humillaciones— ese continuo estruendo resulta mil veces preferible a los momentos de calma y de silencio.
Por lo común, éstos sobrevienen con una brusquedad de síncope. De pronto, sin el menor indicio, caemos en el vacío. Imposible asirse a alguna cosa, encontrar una asperosidad a que aferrarse. La caída no tiene término. El silencio hace sonar su diapasón. La atmósfera se rarifica cada vez más, y el menor ruidito: una uña, un cartílago que se cae, la falange de un dedo que se desprende, retumba, se amplifica, choca y rebota en los obstáculos que encuentra, se amalgama con todos los ecos que persisten; y cuando parece que ya se va a extinguir, y cerramos los ojos despacito para que no se oiga ni el roce de nuestros párpados, resuena un nuevo ruido que nos espanta el sueño para siempre.
¡Ah, si yo hubiera sabido que la muerte es un país donde no se puede vivir!
